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Reseña en Literatura Prospectiva

septiembre 11, 2010

Literatura Prospectiva.

Dice José Ramón Vázquez:

Es muy complicado valorar la nueva novela de Sergio Parra sin destripar el final, pero la verdad es que si me obligaran a calificarla con un solo adjetivo usaría “houllebecquiano”. Al igual que las obras del escritor francés Venus decapitada es tanto una sólida novela como un alegato sobre ciertos aspectos de la sociedad moderna bastante polémico.

La historia gira en torno a Perfecto Cebrián, un personaje carismático, a ratos repulsivo y a ratos fascinante, que subyuga con su oratoria primero al narrador de la historia, Isaac, y luego al resto de la humanidad con sus diatribas contra un cierto sector del sexo femenino. Argumentalmente, recuerda a Jitanjáfora, su anterior novela, en la que otro personaje “abría los ojos” a la realidad del mundo. La mayor diferencia se encuentra en los breves fragmentos intermedios, en los que se nos muestran los efectos del nuevo mundo que se va construyendo gracias a las enseñanzas del “mesías” Perfecto, con una guerra abierta entre sexos. El pasaje de la ópera UZI, en el que los intérpretes usan armas de fuego como único instrumento, es especialmente brillante.

Dado que durante buena parte del libro está dedicada a los discursos de Perfecto el estilo es grandilocuente, tal vez demasiado. Esto es especialmente notorio en los diálogos, que parecen más mítines políticos que auténticas conversaciones. Aunque Parra ha demostrado tener querencia por personajes con un léxico culto, tanta exageración termina por resultar artificial. En cambio ese mismo uso en los pasajes narrativos funciona mucho mejor.

Sin embargo donde Venus decapitada ofrece más interés es en su discurso. Si antes la comparaba con la obra de Michel Houllebecq es preciso comentar que el francés probablemente no hubiera utilizado ese final que, dependiendo de los gustos, puede considerarse una salida “políticamente correcta” o aún más abominable. Las ideas que sustentan la novela se encuentran diseminadas en varios artículos publicados en el blog en el que colabora, y corresponden a estudios de ciencias sociales. Sin embargo, las tesis pueden herir la sensibilidad de aquellos (especialmente aquellas) con la piel demasiado fina.

Una obra recomendable, con más aciertos que fallos, y que sin duda se inscribe dentro de la “literatura prospectiva” que da nombre a esta página. Después de cuatro novelas, Sergio Parra demuestra ser un autor interesante y que merece la pena seguir, aunque sólo sea por disfrutar de ideas provocadoras, tal vez incluso demasiado pirotécnicas, más que correctamente plasmadas.

Reseña en Mobymelville

septiembre 11, 2010

Mobymelville.

Los Premios Ignotus están a la vuelta de la esquina. Para quien no los conozca, podríamos llamarlos unos oscars de libros y, más que sofisticados, caseros, destinados a la literatura fantástica. Sin alfombra roja. Sin cámaras de televisión emitiendo en directo para nosecuántos países. Creo que a la cita de este año no acudirán ni Eva Mendes, ni Angeline Jolie, ni Halle Berry, ni Scarlett Johanssohn. No son los oscars, ni falta que hace. En el apartado de Mejor Novela en Castellano, yo propondría una que, si no recuerdo mal, salió a la venta en diciembre de 2009: Venus Decapitada de Sergio Parra.

Siento afinidad por este tipo de propuestas. Porque a estas alturas de la película, aún hay quienes entienden la literatura fantástica como un subgénero. Ya saben. Género y sub-. Campo acotado con unas vallas bien delimitadas. Loa del personaje plano. Narración al servicio de una idea (una sociedad utópica futura, un universo claustrofóbico de terror, cosas así) en el mejor de lo casos, y en el peor, al servicio de un carrusel locuelo, demasiado adolescente (también se lo saben, de memoria: príncipes espaciales rescatando cosmológicas princesas en unas galaxias atiborradas de híbridos que surgieron del cruce genético de dragones con orcos). Y no es que revolcarse en el barro esté mal. A mí también me divierte. Pero hay otras cosas. La literatura fantástica ha sido, desde que alguien empezó a escribir, bastante más que eso.

La novela de Parra no sabe de etiquetas, lo que está muy bien. Son maravillosos esos libros que uno no sabe dónde encajan exactamente. Ni el crítico tiene claro en qué casilla lo sitúa ni el librero en qué estantería lo debe colocar. La propuesta argumental -los inicios de una hipotética y delirante guerra de sexos- se intuye como un Macguffin que permite desarrollar una historia y unos personajes atrapados por sus pulsiones, algunas tan escondidas como inimaginables. La narración la conforman varias micronovelas, historias que encajan unas dentro de otras y de tono muy diferente. La manera en que está contada la filmación de una película porno es tan descacharrante como los fines que persigue esa peculiar producción cinematográfica. El recuerdo de una relación amorosa frustrada por parte del narrador abandona ese tono humorístico y bucea en un fondo melancólico en el que cualquiera puede reconocerse. Hay momentos esperpénticos, experiencias agobiantes, revelaciones que dan tal giro a la narración que provocan esos radicales cambios de color y de escenario.

A todos nos encanta, cuando hablamos de un libro, agarrarnos a alguna referencia conocida para hablar de él, como si con la comparación pudiéramos expresar de mejor manera qué hallamos durante su lectura. El procedimiento tiene mucho de mentira, enreda más que aclara. Yo, como no, también lo voy a hacer. No se me iba de la cabeza Palahniuk y su Club de la Lucha. Si bien aquí el club, más que peleado consigo mismo y con el mundo, lo está con el otro sexo.

Reseña en Anika Entre Libros

septiembre 11, 2010

Anika entre libros.

No hace falta más que echar una lectura a lo que nos cuenta el argumento para ver que esta nueva novela de Sergio Parra viene marcada por el realismo de las relaciones entre hombres y mujeres y que pese a la búsqueda de la igualdad en ambos sexos, aún quedan y quedarán ciertos comportamientos propios de unos y otros que en esta novela vamos a poder ver de una manera descarnada y más cercana a la vida normal de lo que nos parece.

Sergio sabe llevar al lector al punto que quiere y una vez lo sitúa allí no le deja respiro y párrafo sí y párrafo también le suelta (en el buen sentido de la palabra) una andanada de situaciones y diálogos que no dejan levantar cabeza al que lee. Desde el principio, sin concesiones. No digo que sea una lectura difícil, como leo por otros comentarios, no, es una novela que si estuviese escrita por un americano, le estaríamos poniendo la alfombra roja. Ya que se pueden leer ya muchas historias de esta manera de contar tan contemporánea que aplaudimos lo que sea, mientras aquí tenemos a un escritor que ya no solo lo hace bien, si no mejor. Que no tiene miedo a decir las cosas por su nombre, a dibujar escenas cruentas de sexo, de diálogos acalorados y calientes y todo por dejar al lector con la sensación de estar leyendo lo que le pasa por delante de sus ojos todos los días.

Los personajes ayudan en esta trama, que como dice el argumento en cierto momento, me han dado a la cabeza con reflejarlos en un Quijote, Perfecto Cebrián, que como el legendario hidalgo, cabalga sin mesura en pos de su cruzada, que en este caso es demostrar su odio hacia el sexo femenino, mientras su amigo/compañero Isaac Martínez es el Sancho Panza que intenta darle un poco de cordura a sus pensamientos, pero involucrado de tal manera que apenas puede aplacar a su amigo Perfecto. Y es que en parte, el mismo siente algo parecido por una historia personal que en cierto momento nos da a conocer a modo de flash back. La Dulcinea de esta novela, Patricia, entra en escena desde el primer capítulo, que me parece muy bueno ya que es un diálogo en forma de chat en el que Perfecto le da opciones de suicidio ante la solicitud de Patricia a través de sus Nicks.

La locura de Perfecto y sus locos planes e ideas que se le ponga delante lo que se le ponga, son el leit motiv de la novela en el que desde un principio y tal y como se nos anuncia, deberemos escoger bando. Eso sí, cuidado con el que eliges, porque puede ser que por mucho tiempo que se lleve pensando que es el bueno, quizá es todo lo contrario. La novela va transcurriendo por la trama de este peculiar trío, con los negocios de Perfecto, relacionados con el mundo del porno, y a la vez va intercalando con algunas notas provenientes de escritos del futuro, donde unos soldados nos explican sus campañas militares en contra de las mujeres. Esto hace que la intriga nos mantenga en vilo y leyendo para averiguar qué fue lo que ocurrió realmente y por qué de esta guerra de sexos.

Merece y mucho la pena leer “Venus Decapitada”, para que de una vez por todas leamos la literatura de hoy en día que se escribe en España y de la que Sergio Parra y otros nos dan buen ejemplo.

Fernando Martínez Gimeno

Reseña positiva de ‘Venus decapitada’ en Regina Irae

julio 21, 2010

Venus Decapitada no es una novela complaciente con el lector, ni con las corrientes de pensamiento más convencional. Tanto en el contenido como en la estructura, el autor ha optado por la ruptura, y por lo políticamente incorrecto, lo cual, en los tiempos que corren, donde la literatura está casi toda vendida al mercado y busca sobre todo gustar a las masas (que son las que hacen de un libro un bestseller), es muy de agradecer, y digno de alabanza.

Podéis leer la reseña completa en Regina Irae

Reseña de ‘Venus decapitada’ en Lecturalia

mayo 13, 2010

Una reseña de Alfredo Álamo bastante positiva de Venus Decapitada en la red social de literatura Lecturalia. Bien por ella.

Los que se acerquen a este libro, editado por Viaje a Bizancio, de Sergio Parra, un autor dedicado a desestructurar líneas de pensamiento como moldea y corta sus propios párrafos, a veces con suavidad y en otras ocasiones a navajazos, tendrán que dejar a un lado gran parte de sus prejuicios e ideas preconcebidas.

Venus Decapitada podría ser un libro de ciencia ficción, o un libro de realismo mágico y pornográfico, un libro de la generación nocilla o ninguna de las tres cosas. Parra escapa al cliché a base de una historia del pasado inmediato cortada por fragmentos de un futuro cercano que conforman, a medida que avanza la narración, un universo propio capaz de hacer dejar el libro a más de un lector.

Así que nos encontramos ante un libro difícil por sus personajes, por su lenguaje sin pelos en la lengua, por su sexualidad explícita heredera de Palahniuk, por su falta absoluta de corrección política. Parra nos cuenta una historia que se va haciendo grande como una bola de nieve en unos dibujos animados cae por la ladera para acabar convirtiéndose en un alud imparable.

Ya desde el principio del libro se nos avisa: se va a librar una guerra y tendrás que escoger un bando, penes o vaginas, clítoris o escroto, hombres o mujeres abocados a la mutua destrucción. El que crea, entonces, que Venus decapitada es una novela bélica tampoco acertará. En realidad Venus decapitada es una historia sobre la propia impotencia, el horror de ser diferente, la voluntad de encontrar un sitio en el mundo, la pornografía, el amor y la estupidez humana.

Parra nos engaña y a la vez nos dice la verdad desde el principio de la novela, dejando que cada uno vea lo que quiere ver hasta que ya, harto de dejar la mano abierta, centra la trama y muestra sus cartas. Como un mago en mitad del espectáculo ejecuta su truco y aquí es donde a más de uno le puede dejar de interesar el espectáculo. Como ya hemos dicho, no es una lectura fácil.

Entonces, ¿merece la pena leer Venus decapitada? Si, desde luego. Es lectura para quitarse complejos y enfrentarse a una historia al límite entre realidad y ficción que nos lleva a enfrentar muchos tabús que muchas novelas con mucho más glamour mediático apenas rozan por encima.

Como única pega, al principio me costó acostumbrarme al estilo escogido, el de la narración del prisionero a la espera de su destino. Si bien la historia más centrada en el pasado está muy bien llevada, la que nos sitúa en esos momentos del futuro dentro de la prisión no acaba de convencer. Por lo demás, recomendable: todo un ejemplo de nueva literatura, híbrida de géneros y sin necesidad de justificarse a sí misma.

El activismo sexual como modo de cambiar el mundo

abril 1, 2010

Extracto del himno de guerra de las mujeres contra los pandilleros de Risaralda, Colombia, en 2006:

Todas unidas lo lograremos; contra violentos, las piernas cerremos. Paro sexual, paro sexual.

El movimiento del Día de la Mujer propone un boicot erótico todos los 8 de marzo.

En la comedia griega Lisístrata, de Aristófanes, las mujeres se niegan a tener sexo con los hombres que regresan de la guerra para que busquen una salida pacífica en la Guerra del Peloponeso entre los pueblos atenienses y espartanos.

En Islandia se consiguió el reconocimiento de las tareas femeninas gracias a que las mujeres cerraron sus piernas en 1979. La responsable de la huelga sexual llegó a presidenta del Parlamento en 1983.

En 1989, las mujeres polacas también optaron por la abstinencia sexual con el hombre para protestar contra una ley que declaraba ilegal el aborto. En 2003, se hizo algo parecido en Estados Unidos y Europa para protestar contra la guerra de Irak.

Los hombres no entrarán en nuestros dormitorios si no arreglan el tema del agua, fue el ultimátum que dieron las mujeres de Kirca, un pueblo al sur de Turquía, para que se buscase una solución a su travesía diaria de 13 kilómetros para buscar agua (el pozo local se había secado).

En 2008, las mujeres napolitanas dejaron sin sexo a los hombres que celebraron el fin de año comprando pirotecnia ilegal.

Y recuerda: si quieres saber más de los conflictos entre hombres y mujeres, escoge bando y lucha por tu sexo en Venus Decapitada.

Un anuncio con reminiscencias Venus

abril 1, 2010